miércoles, 31 de agosto de 2016

EUGENIO RECUENCO....FOTOGRAFO DE SUEÑOS Y FANTASIAS





Eugenio Recuenco es un extraordinario artista (Madrid, mayo de 1968) considerado uno de los  grandes y creativos fotógrafos del mundo.
Me cuesta mucho escribir acerca de la obra de Recuenco, es uno de esos fotógrafos multifacéticos que va de una extremo a otro, de una referencia a otra totalmente opuesta, sin conservar un estilo definido. Tal vez esa es la razón por la cual no es tan reconocido. Cuando lees acerca de este fotógrafo entiendes cómo es que hace ese tipo de imágenes, estudió la carrera de Bellas Artes con la intención de ser pintor pero -según él- resulto ser un pintor muy malo así que empezó a hacer fotografía, gran parte de su obra hace referencias a la pintura, aunque también puedes encontrar muchas referencias a la cultura pop y al cine.


Su estilo es muy cinematográfico, detallista y onírico. Sus fotografías son auténticas obras de arte, similares a obras pictóricas con muchas referencias a la historia del arte como el Renacimiento, Picasso o Tamara de Lempicka...

Crea mundos increíbles,fantásticos, fascinantes, de cuento de hadas o de película. Con escenarios totalmente teatrales y llenos de detalles.

El trabajo de Recuenco siempre se ha caracterizado por una gran creatividad que se acercaba al mundo de los sueños y a la ficción cinematográfica, aderezado con unas gotas de surrealismo.

Su obra sobresale de el tipo de fotografía comercial que estamos habituados a ver, y desde sus primeros años siempre la dotó de su mirada personal, convirtiendo sus trabajos en obras personales.





Se ha adentrado en el mundo de la imagen en movimiento realizando excelentes trabajos comerciales y personales. Trabaja para revistas de moda y clientes de publicidad nacionales e internacionales. A mi particularmente su trabajo me parece muy superior al realizado por el británico Tim Walker que os presenté la semana pasada.

Técnicamente sus imágenes son perfectas, crea escenarios fantásticos y esto se debe a su faceta como escenógrafo, una vez que conoces esta faceta todo cobra sentido, un fotógrafo que estudio artes y que hace escenografías teatrales, es igual a un fotógrafo que difícilmente tendrá limites a la hora de crear, de alguna forma se puede decir que tiene todo el conocimiento que se requiere para ser un fotógrafo contemporáneo.

La faceta comercial de Recuenco está al mismo nivel de su obra personal, entre sus clientes podemos ver grandes marcas para las cuales no sólo hace fotografía si no también se encarga de la dirección de arte para los spots publicitarios.

Al momento de hacer este post me fue muy difícil hacer una selección de imágenes, al contrario de otros fotógrafos en donde te preocupas por encontrar las mejores, con Recuenco las opciones son tantas que es realmente estresante crear una selección que no demerite su obra...
Eugenio Recuenco ©
Recuenco no se define como fotógrafo,sinó como creador de imagenes,estudió Bellas Artes,pero el azar y la necesidad lo llevaron a tomar como herramienta,la cämara fotográfica,antes que los pinceles;de ahi que sus fotografias parezcan mas una escena pictórica,salida de un lienzo.
Un ejemplo son estos retratos que reinterpretan laobra de Picasso.




http://culturainquieta.com/es/foto/item/8196-eugenio-recuenco-fotografo-de-fantasias-y-suenos.html
http://www.rafaelroa.net/blog/2013/02/eugenio-recuenco.html
http://graffica.info/eugenio-recuenco/
http://foco.me/eugenio-recuenco/



martes, 30 de agosto de 2016

APOTEÓSIS DE CLAUDIO

El águila y las armas pertenecían a un monumento funerario de época de Augusto (27 a. C.-14 d. C.). Fueron halladas en la villa de Valerio Messalla Corvino, conocido general y compañero de armas del emperador. Adornaban la parte superior de un pedestal con la urna cineraria del general inserta, dentro de su mausoleo. Hacia 1650, y por encargo del cardenal Girolamo Colonna, Orfeo Boselli añadió sobre el águila un busto del emperador Claudio hoy perdido; la escultura recibió entonces el nombre erróneo de Apoteosis de Claudio. En 1664 Colonna regaló el monumento a Felipe IV y probablemente fue colocado entonces sobre un pedestal realizado por Calamecca para Alberico Cybo Malaspina (1532-1623), príncipe de las ciudades italianas de Massa, Carrara, Moneta y Laveza (hoy Avenza), representadas en sus lados.
La escultura romana está compuesta por armas y armaduras amontonadas, sobre las que se posa un enorme águila con las alas abiertas. Su garra derecha sostiene un haz de rayos y su cabeza está echada hacia atrás y dirigida hacia arriba al igual que en numerosas representaciones romanas. Hasta la restauración de 1999 sobre el lomo del águila figuraba un busto hecho por el escultor Valeriano Salvatierra hacia 1830 (E643), que reproduce a su vez otro busto perdido en el siglo XVIII, pero conocido aún por algunos grabados de época (Bartoli-Bellori: Admiranda romanorum, 2a edición, 1693). La interpretación del conjunto del Prado como Apoteosis de Claudio se debe a la identificación del busto con el emperador Claudio y por representaciones antiguas de camafeos romanos o por el relieve del arco de Tito en el Foro Romano que representa la deificación (en griego: apoteosis) del emperador Tito ascendiendo sobre un águila hacia los dioses, si bien la propia iconografía del busto de Claudio plantea dudas sobre su origen romano.
Cabe la posibilidad que la primera cabeza, perdida actualmente, fuera una obra antigua que fue combinada con un busto barroco que lleva égida y manto y además con una corona de rayos. La citada restauración reciente descubrió que fue en la misma época barroca cuando se montó el busto pastiche encima del águila, porque el encaje del busto encima del ave muestra una factura bastante tosca, nada habitual en las estatuas griegas y romanas. Con mucha probabilidad el encaje fue cortado en el siglo XVII y reutilizado en el siglo XIX por Salvatierra. Orfeo Boselli, el restaurador de la escultura romana en el siglo XVII, parece ser también el autor del primer montaje. Él mismo dice: fui elegido con el consentimiento de las personas más eruditas para restaurar la estatua de emperador Claudio deificado sobre un águila y trofeos de los señores Colonna.
La interpretación de la parte superior del monumento comoApoteosis de Claudio tenía su razón de ser en la época de Felipe IV, pero no tiene fundamento en la misma escultura, ya que el montaje del busto pertenece a este período tardío. Además la iconografía antigua no conoce la combinación del águila de la apoteosis con el montículo de armas. El significado original está relacionado, más bien, con la victoria militar. Las armas amontonadas son parte de los trofeos (en griego: tropaia) antiguos, monumentos de la victoria que se levantaban en el punto crucial del campo de batalla, donde el vencido había iniciado la huída. Como signo bien visible se amontonaba en este punto las armas perdidas durante la batalla y se levantaba un tronco de árbol con otras armas colgadas. Antes de la última restauración no era posible saber con exactitud, si el águila que se posa sobre las armas pertenecía desde tiempos romanos al monumento, o si entonces en su lugar se encontraba un tronco de árbol con armas colgadas, es decir, untropaion. La restauración ha aclarado también esa duda, porque se descubrió que la parte antigua debajo de la garra derecha del águila ajustaba perfectamente con el encaje de las armas que, además, presentaba rasgos de pátina muy antigua. Por tanto, el águila es parte de la escultura originaria.
Las armas amontonadas debajo del águila sólo pueden ser atribuidas con restricciones a determinados pueblos y enemigos romanos, ya que la mayoría de los tipos de armas no eran utilizados únicamente por un pueblo o una región. Sin embargo, es clara la referencia a enemigos del norte y de oriente, así como a victorias en tierra y en mar. Las representaciones de los trofeos helenístico-romanos no sólo muestran el botín de las armas de los enemigos vencidos, sino también armas de los vencedores. El conjunto de las armas lleva un mensaje que un romano podría descifrar fácilmente. En la parte delantera del montículo de armas llaman la atención símbolos de una victoria naval y en los otros lados aparecen otros motivos marinos como delfines y el tridente de Neptuno como decoración de los escudos. Si se recuerda que la última y más famosa batalla naval de finales de la República fue la batalla de Accio (en latín: Actium) en 31 a. C. con la derrota de Antonio por Octaviano, resulta plausible la referencia a esta batalla, tanto más cuando las obras de arte de la época augustea la evocaban con frecuencia. El significado del águila que corona las armas puede ser explicado a la luz de los monumentos augusteos que celebraban la batalla naval de Accio. Como mensajera de Júpiter, el águila otorga la victoria que en el caso de las gemas, portando una rama o corona de palma en el pico, significa la victoria sobre las naves de Antonio o sobre el mundo (representado como un globo) que flota en las aguas de Accio. Por la misma razón, en las pompas triunfales los generales victoriosos llevaban el cetro de águila y las legiones usaban el águila como estandarte.
En relación con el monumental pedestal, comisionado por el noble italiano Alberico Cybo Malaspina, contiene una simbología igualmente cuidada, pero de distinto signo. De hecho, como si de una narración se tratara, los cuatro lados muestran en el centro cuatro bajorrelieves de los principales territorios de la familia: Massa, Carrara, Moneta y Laveza. Entre las panorámicas de las ciudades y el espectador se interponen dos niveles intermedios cuya función es anunciar el contenido de la representación. El primero lo forman las cuatro águilas (símbolo de la autoridad imperial) en los ángulos del pedestal, y el segundo cuatro cigüeñas (emblema de los Cybo) situadas en el centro de las panorámicas que sostienen filacterias con el lema del comitente. Las cuatro vistas de ciudades se muestran con una exactitud cartográfica que se logra a través de la perspectiva forzada, casi a vista de pájaro, la precisión analítica, la adopción de un relieve extremadamente plano y algunas sutiles incisiones sobre el plano. Los edificios civiles y religiosos, las murallas de la ciudad, las fortificaciones, los barcos que avanzan por el mar, la arquitectura rural, el perfil de las rocas y el de las nubes, aparecen descritos sólo con los trazos imprescindibles, reiterando los objetos en el espacio, para reforzar el sentido del ritmo. Los elementos del pedestal situados en torno a las vistas, muestran un punto de vista frontal, y abarcan un repertorio decorativo de gusto típicamente manierista que incluye mascarones grotescos,cartouches y cuatro aves dispuestas en una inestable postura en cada una de las esquinas. Se trata, pues, de un universo cultural ajeno a la producción plástica de un artista como Orfeo Boselli, restaurador antiguo de la Apoteosis.
El pedestal habría sido realizado por Andrea Calamecca, por lo que podemos situarlo cronológicamente antes del año 1589 (fecha de la muerte del artista) y después de 1557 (año en el que se inició la construcción de las murallas de Alberico en las ciudades representadas). Es probable que Calamecca tuviese acceso a los proyectos arquitectónicos aún en curso de ejecución, e incluso que participara directamente en ellos, y que fuera el propio comitente quien le pidiera que reprodujese su programa urbanístico, precisamente con la finalidad de ilustrar su ambicioso plan de defensa y desarrollo del territorio. En ese caso parece muy probable que el monumento se realizara antes de que el escultor se trasladara a Messina (1565), cuando se encontraba en estrecho contacto con Alberico.
El estilo de Calamecca es perfectamente reconocible en el pedestal del Museo del Prado y es comparable con la producción más madura del escultor realizada durante su periodo siciliano. Si se observan los dos monumentos conmemorativos del artista, el Monumento a Don Juan de Austria (Messina, Piazza Catalani) y el Monumento a Carlo Spinelli en Seminara (una parte en el Ayuntamiento de la ciudad calabresa y otra en el Museo de Reggio Calabria), se notará que, al igual que en el pedestal cybeo, el basamento asume un papel fundamental que justifica y hace comprensible la representación a la que sirve de soporte: las hazañas realizadas, las posesiones, las ciudades fundadas o reestructuradas y las batallas ganadas construyen al personaje, relatan su grandeza y justifican su glorificación. Arquitectónicamente, los tres basamentos presentan también una forma similar, aunque el madrileño se diferencia ligeramente de los otros dos por su forma trapezoidal y por la presencia de elementos decorativos en las esquinas que dulcifican la neta linealidad de los ángulos.
Otro rasgo peculiar del estilo de Calamecca que se advierte en el pedestal es la presencia de macizos mascarones caracterizados por la repetición de fisionomías muy precisas: el arco de las cejas resaltado por un ángulo agudo que culmina hacia el centro de la frente, degradándose luego bruscamente hacia los lados; la nariz y la boca ancha y aplastada, con dentaduras con frecuencia irregulares; el iris del ojo marcado y la tendencia de las formas a dilatarse en el plano. Estos rasgos aparecen en los rostros grotescos del pedestal y son a su vez realmente similares a los de la cabeza alada que coronaba el trompillón del Palazzo Grano (hoy en el Museo Regionale de Messina) y a los de la escultura del monumento a Don Juan de Austria.
Con respecto a la unión de ambas piezas, debe señalarse que, aunque el objetivo final de esta labor de ensamblaje era la exaltación del poder de los Austrias, era también, y sobre todo, la del linaje Cybo. Toda referencia a los Colonna pasó a un segundo plano. Queda en duda, pues, el motivo por el que el cardenal Girolamo Colonna accedió a que se añadiera este elemento, sobre todo si tenemos en cuenta que era plenamente consciente de la sofisticada estrategia propagandística a la que la Apoteosis de Claudio servía de vehículo 
(Texto extractado de Schröder, S. en: La Apoteosis de Claudio. Un monumento funerario de la época de Augusto y su fortuna moderna, Museo Nacional del Prado, 2002, pp. 11-24; Migliorato, A. en: Boletín del Museo del Prado, tomo XXXI, núm. 49, 2013, pp. 191-193).
https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/apoteosis-de-claudio/958d3902-a357-4aab-83c8-c8cde2a6635e

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domingo, 28 de agosto de 2016

EL TORSO DE VELDEBERE


El famoso torso de mármol, conocido en Roma desde el siglo XV, hizo su entrada en las colecciones del Vaticano entre 1530 y 1536 y se convirtió en una de las esculturas antiguas más admiradas por los artistas hasta nuestros días. A través de los siglos, la estatua ha sido objeto de diversas interpretaciones. La hipótesis más aceptada en la actualidad se identifica con el héroe griego Áyax Telamonio en el acto de meditar el suicidio. Se cuenta que durante la guerra de Troya, el guerrero se volvió loco cuando Ulises le sustrajo las armas de Aquiles.
La iconografía fue reconstruida gracias a diversos testimonios figurativos: la cabeza estaba tristemente apoyada en la mano derecha, que sostenía la espada con la que el héroe se iba a quitar su propia vida. La escultura, que data del siglo I a.C., está firmada por el ateniense Apolonio, un artista de la corriente neoática que se inspiró con toda probabilidad en una bronce de la primera mitad del siglo II a.C.

http://mv.vatican.va/4_ES/pages/x-Schede/MPCs/MPCs_Sala06_01.html

viernes, 26 de agosto de 2016

RELICARIO DE LOS TRES REYES MAGOS


El Relicario de los Tres Reyes (en alemán Dreikönigsschrein) es un relicario del que se dice contiene los huesos de losReyes Magos, también conocidos como los Tres Sabios o los Magos. El relicario es un gran sarcófago triple, dorado y ricamente decorado colocado encima y detrás del altar mayor de Catedral de Colonia. Se considera el punto culminante del arte Mosano y el relicario más grande en el mundo occidental.
Las reliquias de los Magos fueron traídas de Milán por el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico Barbarroja, que se las entregó al Arzobispo de Colonia,Reinaldo de Dassel en 1164. Desde entonces las reliquias de los Tres Reyes atrajeron una corriente constante de peregrinos a Colonia:
"En los días de Felipe de Heinsberg fue construido el relicario de los tres magos. Esto me fue confirmado por algunos testigos oculares que estaban presentes cuando los tres magos fueron puestos en el relicario."
Vita Eustorgii (Eustorgius))
 Partes del relicario fueron diseñadas por el famoso orfebre medieval, Nicolás de Verdún, que empezó el trabajo en lo en 1180 o 1181. Tiene esculturas de oro elaboradas de los profetas y apóstoles, y de las escenas de la vida de Cristo. El relicario se completó cerca de 1225.
Alrededor de 1199, el emperador Otón IV entregó tres coronas áureas para los reyes magos como un donación a la iglesia de Colonia: "Otto rex coloniensis curiam celebrans tres coronas de auro capitibus trium magorum imposuit"; MGSS 17, 292. A causa de la importancia del relicario y la catedral para el posterior desarrollo de la ciudad, el escudo de armas de Colonia muestra todavía las tres coronas que simbolizan a los Tres Reyes.
La construcción de la presente Catedral de Colonia se empezó en 1248 para albergar estas importantes reliquias. La construcción de la catedral tomó 632 años, para llegar a ser actualmente la iglesia gótica más grande de Europa septentrional.
El 20 de julio de 1864, el relicario se abrió, y fueron descubiertos restos de los Tres Reyes y monedas de Felipe de Heinsberg. El informe de un testigo ocular cuenta:
"En un compartimiento especial del relicario que ahora se ve (junto con lo que queda de antiguas, viejas y podridas vendas, probablemente de biso, y con restos de resinas aromáticas y sustancias semejantes ) numerosos huesos de tres personas, que bajo la guía de varios expertos presentes se podría reunir en cuerpos casi completos: el uno en su juventud temprana, el segundo en su virilidad temprana, el tercero mas anciano . Dos monedas, sólo acuñados por una cara, acompañaban lo anterior; uno, probablemente de los días de Philipps Von Heinsberg"
 El Relicario de los Reyes Magos tiene unas dimensiones aproximadas de 110 cm de ancho, 153 cm de alto, y 220 cm de largo. Los tres sarcófagos están superpuestos, tomando la forma de una especie de basílica: dos sarcófagos descansan pegados el uno al otro, y el tercer sarcófago descansa sobre las aristas superiores de los otros dos. Los laterales están completamente cubiertos, así que no hay espacio visible entre los sarcófagos. La estructura básica está hecha de madera, recubierta de oro y plata y decorada con filigranasesmalte, y unas 1000 piedras preciosas. Estas últimas incluyen muchos camafeos y piezas grabadas, alguna aún pre-cristiana.
Todo el relicario está envuelto con una elaborada cubierta decorativa. Hay 74 figuras en bajorrelieve de plata dorada en total, sin contar las figuras adicionales, más pequeñas, en la decoración del fondo. En los lados, las imágenes de profetas decoran la parte más baja, mientras que las imágenes de los apóstoles y evangelistas decoran la parte superior. Un extremo muestra (a través del fondo, de izquierda a derecha) imágenes de la Adoración de los Magos, María entronizada con el niño Jesús, y el Bautismo de Cristo, y arriba, Cristo entronizado en el Juicio Final. El otro extremo muestra las escenas de la Pasión: El Martirio de Cristo (abajo izquierda) y la Crucifixión (abajo izquierda), con Cristo resucitado arriba. Este extremo tiene asimismo un busto de Rainald de Dassel en el centro.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/05/internacional/1262697311.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Relicario_de_los_Tres_Reyes_Magos
http://saberparacreer.blogspot.com.es/2012/01/la-adoracion-de-los-magos-al-nino-dios.html

jueves, 25 de agosto de 2016

MESA DE LAS PIEDRAS DURAS


Elaborada  con Ágata, Amatista, Bronce dorado, Calcedonia, Madera de ébano, Jaspe, Lapislázuli, Paragone...
Mesa de centro, rectangular. El tablero en taracea de piedras duras sobre fondo de paragone están adornados con volutas en calcedonia enmarcados por un entrelazo de flores, frutos y hojas con pájaros y mariposas en distintos tipos de jaspe, amatista y ágata; en el centro hay un espacio vacío ocupado tan solo por un collar de perlas con un lazo de lapislázuli. El borde, en bronce dorado, tiene cartelas asimétricas en las esquinas que cuelgan sobre la alta faja de ébano, cuyos lados tienen cartelas parecidas con placas de lapislázuli. Pies triangulares, con placas en lapislázuli, y festones en bronce dorado con frutas en piedra dura. En la obra se puede apreciar cierta renovación en la concepción de los acabados en bronces, entre el barroco y el rococó. Fue dorada por el broncista Giacomo Ceci, responsable de los bronces que la adornan.


Realizada en Nápoles, en el Real Laboratorio delle Pietre Dure, bajo la dirección de Francesco Ghinghi y fechada entre 1738-1749 por el memorándum del marqués Acciajoli a Fogliani del 26 de octubre de 1749 y la carta de Francesco Ghinghi a Anton Francesco Gori del 24 de abril de 1753. Terminada la mesa se presentó ante Sus Majestades, a quienes agradó mucho, por lo que su Majestad decidió encargar una compañera.
 (Texto extractado de González-Palacios, A.: Las colecciones reales españolas de mosaicos y piedras duras, 2001, pp. 140-145).

miércoles, 24 de agosto de 2016

MESA DE DON RODRIGO CALDERON

Óvalo central en alabastro  rodeado por un cuádruple collar sobre fondo de mármol negro, en el que se disponen elementos abstractos y pájaros. El resto del rectángulo, sobre fondo negro, tiene a cada lado una coraza, cañones y otras armas, así como dos turcos con las manos atadas. La cenefa incluye panoplias, cartelas y escudos y un borde con lengüetas policromas. Los mármoles utilizados son alabastros de dos tipos: a tartaruga para el óvalo central y los cuatro escudos angulares, cotognino para las piernas, brazos y caras de los turcos y la parte central de las cuatro cartelas de los lados del largo de la mesa; giallo antico en parte de las corazas y de las panoplias; rosso antico en los festones sobre las corazas y los marcos de los escudos de las esquinas; verde antico para los cañones de los escudos y las banderas sobre las corazas; semesanto en los marcos de las cartelas centrales de los lados del ancho del tablero, con centros de bianco e nero antico; africano para las lengüetas del borde y los vestidos de los turcos; broccatello en cuatro de las cartelas de los lados del largo y las cuatro cartelas de los lados del ancho; lumachella en las cartelas centrales de los lados del largo y algunos cañones de las panoplias. La única piedra dura de la composición es el lapislázuli.
Don Rodrigo Calderón fue el gran favorito del valido del rey Felipe III, el  duque de Lerma, quien inició muy joven su carrera política en la corte del monarca. Al perder su poder el duque de Lerma, don Rodrigo Calderón regresó a Valladolid, donde fue arrestado el 20 de febrero del año 1619, acusado de corrupción y malversaciones. Tan sólo seis meses después de la muerte de Felipe III en 1621 fue ajusticiado. En el juicio celebrado en su contra esta mesa fue protagonista de una de las numerosas imputaciones que se le hicieron, la número 160. Finalmente fue adquirida en almoneda por Felipe IV. (Texto extractado de González-Palacios, A.: Las colecciones reales españolas de mosaicos y piedras duras, 2001, pp.69-73).
La mesa se apoya sobre cuatro leones de bronce, tres de ellos procedentes de Italia y encargados por Velazquez en 1651, como los de la Mesa de Felipe II (O00452). El cuarto león que completa el conjunto es una copia en bronce de 2004. Por su deterioro, no pudo utilizarse el león de plomo de 1837 que reproducía uno original dañado en el incendio del Alcázar de 1734.
Este león,se trata del cuarto  león que soportan el tablero de la mesa de Don Rodrigo Calderón (O448). Los otros  llevan los números O02942O02943. Este es el cuarto león(como ya comenté anteriormente) que completa el conjunto es una copia en bronce de 2004. 
Velázquez encargó en Roma, durante su viaje en Italia en 1650, al escultor Matteo Bonuccelli o Bonarelli,la realización de 12 leones (O00453O02938O02939O02940O00449, O02941, O02942, y O02943, además de los que conserva Patrimonio Nacional) según dos modelos que el mismo Bonarelli había realizado en terracota. Según documentos de 1650 y 1651 la autoría de los modelos era de Bonarelli y a él se debe la fundición de todos los leones y el dorado de dos de ellos; del dorado de los restantes se encargó Girolamo Ferreri (Jeronimo Ferrer). Los leones se enviaron a Madrid y se utilizaron para decorar el Salón de los Espejos del Alcázar, divididos en seis parejas que sostenían cada una un tablero de pórfido y dos espejos con águilas de bronce. Uno de los leones fue destruido durante el incendio del Alcázar (1734). Estos leones son de tamaño algo mayor que el natural, diseñados para ser soportes de consolas (O00452 y O00448), con la cabeza girada y una de las patas delanteras levantada y apoyada en una bola de mármol. Uno de ellos (O02941) se perdió en el incendio del Alcázar y fue sustituido por una copia. Según factura de 26 de julio de 1837, se pagaron 1968 reales por dicho trabajo.
En 1832 se pidieron al Palacio Real para servir de base a los dos mosaicos de piedras duras enviados por Pío V a Felipe II en 1568 y que se conservan también en el Museo del Prado (“que se entreguen a D. Valeriano Salvatierra siete u ocho leones de bronce para los ricos tableros de mesa del museo”). El conjunto de estos cuatro leones (O00449, O02941, O02942 y O02943) junto al tablero de la mesa O00448, vienen reflejados en el Inventario de 1857: "510. Una mesa de mosaico con varios trofeos militares alusivos á la batalla de Lepanto, y en el centro un gran obalo de alabastro de aguas sostenido por cuatro leones; los tres de bronce y uno de plomo, apoyada una garra de cada uno en una bola de jaspe morado. 
 (Texto extractado de González-Palacios, A.: Las colecciones reales españolas de mosaicos y piedras duras, 2001, pp. 74-77).
https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/tablero-de-mesa-de-don-rodrigo-calderon/c9f84883-d062-4edb-bc48-32833059bf0e
https://4.bp.blogspot.com/_YeTPtH1c6x8/StcsiLsmoKI/AAAAAAAAAH0/tQH_XdZy_CY/s640/artes_decorativas03.jpg
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miércoles, 17 de agosto de 2016

RICHARD AVEDON...EL HOMBRE QUE REVOLUCIONÓ LA FOTOGRAFIA DE LA MODA


Avedon nació en la ciudad de Nueva York en una familia judía. Era el único hijo de Jacob Israel Avedon, un inmigrante nacido en Rusia , Su madre, Anna, que pertenecía a una familia propietaria de una empresa de manufactura textil. Él acudió al colegio DeWitt Clinton en el Bronx, donde colaboró en el periódico escolar The Magpie con el escritor James Baldwin desde 1937 a 1940. Después de asistir durante un tiempo en la Universidad de Columbia, comenzó su carrera como fotógrafo, trabajando para la Marina Mercante en 1942, tomando fotografías identificativas de los miembros de las tripulaciones. Estas fotografías las realizó con una cámara Rolleiflex que le había dado su padre como regalo de despedida. De 1944 a 1950, estudió con Alexey Brodovitch en su laboratorio en la New School for Social Research.



Sus retratos, aparentemente sencillos pero profundamente psicológicos, de personalidades famosas y desconocidas posando frente a un inmaculado fondo blanco, muestran a un cuidadoso fotógrafo capaz de plasmar en papel fotográfico rasgos inesperados de los rostros de personajes de la envergadura de Truman CapoteHenry MillerHumphrey Bogart o Marilyn Monroe, entre muchos otros. Su método era sencillo pero efectivo, la derrota anímica del contrario fotografiado a través de largas y cansadas sesiones de hasta cuatro horas. Así desnudo, el retratado e indefenso era capaz de mostrar su personalidad más sincera.



En el año 1979 comenzó el que habría de convertirse en uno de sus trabajos más importantes. Por encargo del Museo Amon Carter, de Fort WorthTexas, Avedon dedicó cinco años a recorrer el oeste de los Estados Unidos para documentar a las personas que nunca escribirían la historia de su país. En esta obra, titulada In the american west, nos presenta a granjeros, mineros, vagabundos, prostitutas, amas de casa, presos, vaqueros de rodeo o empleados de pequeñas oficinas, etc. en fotografías de gran formato tomadas con luz de día, al aire libre y como siempre, ante un fondo blanco. Nada hay en ellos del sueño americano o de la tierra prometida, pero son retratos de individuos que han sido observados y artísticamente elevados por la cámara de Avedon mediante una composición sobria, logrando así una considerable fuerza expresiva.
Al término del proyecto, Avedon había recorrido un total de 189 poblaciones en 17 estados; había fotografiado a 752 personas utilizando alrededor de 17.000 placas de película. De ésta colección, escogió 123 retratos que conformarían la serie In the american west 1979 – 1984.
Además del gran formato utilizado para sus fotografías de moda o retratos, desarrolló una obra en paralelo, utilizando el paso universal, que refleja sus vivencias más personales, como viajes o recuerdos familiares.
Algo muy profundo subyace a lo largo de toda la obra de Avedon y, sin embargo, no siempre se ha acertado a concretar en los trabajos realizados en torno a su figura. Es una preocupación sincera, pero a veces elegantemente obsesiva. El tiempo, la vejez y sus tensiones, resulta ser el motivo fundamental en la obra de Avedon. Vemos en su arte cómo nos habla directamente del paso del tiempo y su influencia en el ser humano, y, cómo no, del camino hacia la muerte. Son esos retratos descontextualizados que aparecen ante la cámara sin maquillaje, fatigados o tristes, tal y como se encontraban en ese momento, los que claramente denotan esta inquietud. El final de su libro Portraits (1976), por ejemplo, culmina de forma tremenda pero magistralmente tratada con una serie de siete fotografías de su padre envejeciendo gradualmente hasta que parece haberse integrado en la luz que le rodea.

Hablar de Richard Avedon podría significar, irremediablemente, hablar de la fotografía de moda actual. Y es que, la fotografía de moda actual es algo que le debe mucho a este hombre neoyorkino que, un día decidió poner a las modelos, y a la moda, "patas arriba".
Los primeros acercamientos de Avedon al mundo de la moda, y la fotografía, datan de cuando aún era niño. Su madre era aficionada a la fotografía; la prácticaba como hobbie al igual que la coleccionaba.

Con doce años pasó a formar parte del YMHA Camera Clubcon su una mítica Kodak Box Brownie. Años después su padre le regaló una Rolleiflex como despedida cuando decidió unirse a la marina. Fue admitido y se le comisionó para hacer las fotografías de identificación de todo el personal en su carácter de Photographer’s Mate Second Class realizando cerca de mil retratos. A su vuelta, en 1944 estuvo estudiando en el laboratorio del New School conAlexey Brodovitch.


Tras su paso por el laboratorio, en el que Brodovitch daba clases, este joven Avedon pasó a engrosar las filas de la revista Harper's Bazaar. Magazine en el que Brodovitch era director de arte. En poco tiempo pasó a ser director de fotografía de la revista y un peso pesado de la misma. Y es entonces cuando llegó la revolución...Esa revolución llegó en el viaje de Avedon a Paris. La ciudad del amor acabó por cautivar de tal forma al joven fotógrafo que elevó la moda de esa urbe (muy de capa caída tras la guerra) a un nuevo capitulo. No sólo nacional, sino mundial.

Y es que aquí fue donde comenzó a arrancar con ese estilo novedoso, elegante y clásico; pero con un movimiento y un glamour antes no visto. Fotografiar algo preparado pero con una escenificación emocional fue el primero de lasrevoluciones fotográficas de la época. Juntar la fotografía de la calle (aunque fuera de altas esferas) con la fotografía de moda era algo no antes visto. Una fotografía que transmitía y emocionaba a pesar de ser para un interés comercial. No fue el primer fotógrafo de moda en hacerlo, pero si el que mejor supo hacerlo con este estilo. Algo que, acabó por plasmarse en otra publicación de gran importancia en moda como Vogue.
Además de todo esto, Avedon sacudió el mundo de la moda con el concepto de los "modelos" como protagonistas y personajes. Dotó a estas personas de una personalidad y un personaje. Estableció las bases de los que son hoy las modelos como las conocemos, gracias a sus fotografías y estilos.
Sus escenografías elegantes pero excéntricas, hicieron de la fotografía de moda algo más parecido al mundo teatral que a la fotografía de catálogo vista hasta la fecha. Sin duda, todo lo que acontecía al momento previo a la fotografía era una situación más cinematográfica o teatral que otra cosa. Con una comunicación asombrosa parecía el perfecto director de orquesta. Y así es como muchos a día de hoy se sentirán identificados en muchas de sesiones; ya que la gran mayoría de todo este ritual es gracias a este loco fotógrafo.
Aunque la moda fue el principal baluarte y donde comenzó a hacerse un nombre, sus ganas por mostrar al mundo sus inquietudes y sus ansias por plasmarlasquedaron reflejadas en un gran número de fotografías y proyectos de este calibre. Así, durante el año de 1963, fotografió el Movimiento por los Derechos Civiles en el sur de los Estados Unidos, colaborando en los siguientes años con James Baldwin en el libro Nothing personal. 
A finales de los 1960 y principios de los 1970, Avedon realizó reportajes sobre líderes militares y víctimas en la Guerra de Vietnam y manifestaciones anti-guerra en los Estados Unidos para el diario New York Times. Para finalizar estuvo en 1990 en Berlín para documentar la ciudad dividida.

La parte retratista de Avedon fue y quedó en un grandísimo plano, llegando incluso a ponerlos a la altura de la moda.Sus retratos, con una aparente sencillez, tenían una fuerte carácter psicológico, de personalidades famosas y desconocidas posando frente a un fondo blanco, consiguieron plasmar rasgos inesperados de los rostros de personajes de la envergadura de Marilyn Monroe, Andy Warhol, George Bush, etc... Con una técnica muy sencilla pero efectiva conseguía, en muchos casos, que el retratado perdiera la tensión. Y es que cerca de cuatro horas hablando podían hacer que muchas personas bajaran la guardia.
Y es que, con estos trabajos el gran fotógrafo contextualizó de una manera brillante uno de los puntos más importantes de la vida de un ser humano, el tiempo. La sencillez y transparencia de los mismos era el motivo principal para conseguir mostrar las vivencias, las señales, y un sin fin de matices que intentaban reflejar la psicología interna de los retratados dentro de ese pensamiento.
Si algo puede reseñarse en toda la obra de Richard Avedon, en lo que a no moda se refiere, es el encargo del Museo Amon Carter de Fort Worth en Texas. "In the American West", la obra que culminaría por darle el rango que hoy tiene dentro de la historia de la fotografía, fue realizada entre 1979 y 1984.
Este proyecto mandó a Avedon durante estos años al Oeste de Estados Unidos adocumentar a personas que posiblemente nunca se sabría de ellas en la historia del país cuando murieran. Esas personas no eran otros que vagabundos, granjeros, amas de casa, presos, vaqueros, oficinistas..., esa gente que, sin ser grandes, acabarían por ser elevadas gracias a las tomas realizadas por él.
Las fotografías estaban realizadas con luz natural al aire libre con cámara de gran formato (placas). Gastando más de 17.000 placas con unas 750 personas, mientras recorría cerca de 190 lugares en 17 estados diferentes. De ellos seseleccionaron los 123 que en su momento conformaron toda la serie.

Richard Avedon siguió realizando, en sus últimos años, fotografías que definían más su faceta psicológica e implicación personal. Sin ir más lejos, en el 2004, falleció por una hemorragia cerebral mientras realizaba una sesión fotográfica para The New Yorker ("On Democracy") que documentaba todo el proceso electoral de ese mismo año. Todo ello retratando a candidatos, delegados de las convenciones nacionales, entre otros...
http://www.xatakafoto.com/fotografos/richard-avedon-el-hombre-que-giro-la-fotografia-de-moda-y-retrato-la-simplez
https://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Avedon
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